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  • Foto del escritorAntonioSoler

LGBT y la agenda pública: El complicado futuro de los temas LGBT+

A inicios de este mes en Colombia, un adolescente (17 años) llamado Luis, fue víctima de un ataque homofóbico. En este incidente, Luis perdió su brazo (¡así es, su mano y antebrazo!) el agresor uso un machete, y en un acto motivado por odio e ira en medio de una discusión, el atacó a Luis con un machete. Afortunadamente, el asalto no terminó con la vida de Luis. El ataque fue perpetrado porque Luis, cansado del matoneo, los insultos y las referencias homofóbicas, enfrentó a su perpetrador y le pidió parar. Esto resultó en una pelea desequilibrada y en el trágico evento.


El país está en shock. Este evento recibió toda la atención de los medios de comunicación. Repaso si es por lo bizarro de este suceso (un joven pierde la mano en medio de una pelea) o porque Colombia está realmente preocupada por la reflexión del hecho de que alguien pueda simplemente tomar un machete y mutilar a alguien más solo por el hecho de ser gay. Personalmente, como colombiano me siento enormemente triste por Luis, pero también avergonzado de que cosas como estas sucedan.

A pesar de que en Colombia existen leyes que castigan el matoneo, la homofobia y la discriminación, la realidad en lugares apartados de la capital del país Bogotá, es muy diferente. El chiste gay, el matoneo y la homofobia esta tan normalizados en algunos lugares, que cuando un adolescente resalta por su condición en su barrio o centro de educación, algunas personas se sienten con derecho a hacer chistes homofóbicos, otras formas de matoneo, o peor aún, acudir a la violencia física.

Como sociedad, necesitamos parar la normalización de ciertas actitudes relacionadas con la homofobia, el matoneo y la violencia física. Necesitamos primeramente resaltar que poner los temas relacionados al LGBT+ en la agenda y opinión pública es fundamental para ayudar a comprender, en un país altamente católico, y cristiano, que las personas LGBT+ están en riesgo (al igual que otras minorías en Colombia). Y el panorama no se ve bien debido a los retos y las prioridades derivadas por COVID-19.

En Colombia, de acuerdo con estimaciones no oficiales, existen en el país más de tres millones de personas consideradas como LGBT+. Este es un numero considerablemente alto de personas, las cuales representan poder adquisitivo y votos electorales. Sin embargo, el país, así como otros países en América Latina, son dominados por una agenda pública que no reconoce el enorme potencial de la comunidad LGBT+, para cimentar un país, y hacer de esta comunidad una parte activa de la sociedad para la re-construcción de un país que ha sido fuertemente golpeado por los efectos de un conflicto armado interno, entre otros grandes retos que Colombia enfrenta.

Cuando me enteré de lo que le había sucedido a Luis, fue el mismo día que recibí la revista ‘The Economist’ (Agosto 8-14, 2020 The Absent Student). En la página 10 podemos encontrar un artículo sobre los derechos gays con el título “The World Comes Out” algo así como ‘El Mundo sale del Closet’. En este artículo, “The Economist” menciona 68 paises donde la homosexualidad es ilegal, y 12 en donde es castigada con la muerte. La realidad es mucho más compleja. En Colombia por ejemplo, hay una diferencia enorme con respecto a actitudes hacia la homosexualidad, los derechos LGBT+ y otros temas relacionados. En ciudades como Medellín o Bogotá (la ciudad de Bogotá es támbien mencionada en el artículo debido a que su actual alcalde es abiertamente lesbiana), a pesar de que no es cien por ciento seguro hablar de esos temas abiertamente, en general, la gente entiende la familiaridad del tema y por lo tanto las actitudes discutiendo esos temas son más controladas. En otras ciudades, zonas rurales, y pueblos pequenos, existe cero tolerancia para inclusive discutir que es un gay o que significa LGBT+. Fue en un pueblo pequeno como estos, que Luis se encontro envuelto en una discusión que llevó al agresor a mutilar su brazo.

Las actitudes hacia la homosexualidad, los derechos LGBT+ y otros temas relacionados son sorprendentemente subestimados en la agenda pública. El fondo legal (es decir la reglamentación) en una sociedad no garantiza la seguridad para las minorías. Pero la Tolerancia sí. No la clase de Tolerancia mencionada por políticos, activistas o periodistas, más bien, es la Tolerancia que experimenta la sociedad cuando es consciente de que un hermano, hermana, tío, tía o un amigo de la oficina es homosexual o lesbiana. Esta familiaridad es el aspecto que puede avanzar la normalización de aspectos LGBT+ cuando las áreas legales y políticas se quedan cortas.

El internet en general y las plataformas de redes sociales son un aliado fundamental para los temas LGBT+. El uso incremental de las redes sociales en países en vías de desarrollo está ayudando a normalizar a las personas LGBT+ y otros temas asociados incluyendo el matrimonio y la adopción. De acuerdo con las encuestas referenciadas en la revista ‘The Economist’ y el articulo ‘Queer there and everywhere’ (página 44-46) los adolescentes están más dispuestos a relevar su orientación -salir del closet- y lo están haciendo de forma mucho más temprana debido a la exposición pública de similares en las redes sociales.

La necesidad de desarrollar asociaciones mucho más estructuradas y profundas con aliados LGBT+ es fundamental en este momento. Algo que me impresionó en 2020, en el mes de junio conocido como el mes del orgullo en todo el mundo, fueron las actitudes y las reacciones en Facebook cuando algunas compañías actualizaron sus logos con la bandera LGBT+ para mostrar apoyo. En el caso de BMW, la actividad de actualizar la foto de perfil con el logo y la bandera LGBT+ generó más de 273 K (miles) reacciones y más de 60k comentarios a favor y en contra. Lo que me sorprendió aún más, es que de esas reacciones la que más sobresale es “me enoja” con 102K (seguida de “me gusta” con 101K, “me encanta” con 48.3K y “me divierte” y “me entristece” con 14K y 2.8K respectivamente). Esto sucedió también con muchas compañías valientes alrededor del mundo incluyendo Colombia, donde la cadena de café más famosa del país, Juan Valdez Café, actualizó una imagen mostrando apoyo a la celebración del orgullo. Este es un hito muy importante; no solo porque genera conciencia en las redes sociales, pero también, porque reconoce de algún modo normalidad y familiaridad con los temas LGBT+, orgullo y otros temas relacionados, mas importante aún es que es también en el lugar de trabajo.

Otras compañías en el mundo han tomado un rol más activo en abogar y apoyar a la diversidad en el lugar de trabajo. Expresando claramente apoyo para la comunidad LGBT+. Desde educación hasta servicios de consultoría, diferentes industrias han tomado un rol activo en el desarrollo de políticas y tomando posiciones públicas que apoyan y abogan por los temas de igualdad, diversidad e inclusión. Este el extremo más opuesto de políticos que toman el referente LGBT+ como un arma para generar temor y disminuir en algunos casos los pocos avances positivos y otros beneficios que la comunidad LGBT+ ha logrado.

La discusión sobre temas LGBT+ será mucho más compleja en los próximos meses debido a los retos y el cambio de prioridades como resultado del Covid-19.

Como Sociedad debemos avanzar y continuar la normalización de los asuntos LGBT+ en cualquier país, y en particular, en aquellos países donde los fondos de reglamentación, legales y normativos están constituidos. También es importante que el mundo y la agenda pública, no se olvide que en algunos países la homosexualidad es todavía ilegal y castigada con la muerte y otras formas de tortura. Tampoco debemos olvidarnos de Luis, y de cualquier otra persona en el mundo cuya vida está en riesgo solo por el hecho de ser gay. Debemos también aprender de esos países, sociedades, empresas y personas que tienen una agenda y un dialogo mucho más avanzado sobre esos temas. Y también debemos hacer uso del poder del internet y el uso ideal de las redes sociales como vitrinas para generar conciencia sobre esos temas.


Espero que con este escrito se resalte la necesidad de seguir avanzando la normalización sobre los temas LGBT+ y recordar a quien este leyendo este artículo que un amigo, hermano, hermana puede ser gay, lesbiana o trans, y que no son en ningún modo diferentes. También espero que en el futuro podamos desarrollar estrategias con el apoyo del sector privado para ayudar a personas como Luis, y muchos otros de hábitats en desventaja. Luis tendrá un futuro con muchos retos, viniendo de un entorno en desventaja, en un ambiente muy hostil, siendo abiertamente gay y desafortunadamente habiendo perdido su brazo. Debemos preguntarnos a nosotros mismos; ¿qué puedo hacer?, como puedo ayudar?





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